Descripción
A diferencia de las cicatrices comunes, estas son abultadas y rígidas. El tratamiento suele combinar varias técnicas: infiltraciones de corticoides (para reducir la inflamación y el volumen), presoterapia, láser vascular (para eliminar el color rojo) o criocirugía. El objetivo es «desactivar» la cicatriz y devolverle un aspecto plano y suave.
¿Para quién está dirigido?
- Personas con cicatrices con relieve: Aquellos que presentan marcas abultadas tras una cirugía, quemadura o herida.
- Pacientes con tendencia al queloide: Personas cuya piel reacciona de forma exagerada ante cualquier corte o incluso pendientes (piercings).
- Quienes sufren molestias físicas: Pacientes que sienten picor, tirantez o dolor punzante en la zona de la cicatriz.
- Cicatrices post-acné en el cuerpo: Comunes en el pecho o la espalda que presentan bultos rojos y duros.
Principales Ventajas:
- Aplanamiento progresivo: Reduce el grosor y el relieve abultado de la cicatriz hasta nivelarla con el resto de la piel.
- Alivio del picor y dolor: Elimina rápidamente las molestias físicas, como la picazón, el escozor o la sensibilidad al roce.
- Mejora de la flexibilidad: Ablanda el tejido fibroso y rígido, acabando con la sensación de tirantez y mejorando la movilidad de la zona.
- Reducción del color: Atenúa la coloración roja o violácea, haciendo que la cicatriz sea mucho menos visible y llamativa.
- Control del crecimiento: Detiene la producción excesiva de colágeno, evitando que la lesión siga expandiéndose hacia tejidos sanos.
- Mejora estética y funcional: Consigue que la marca sea más discreta y que la piel recupere su textura natural.





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